CONVOCATORIA DEL SEGUNDO NÚMERO - LA POLÉMICA DEL PESIMISMO EN EL SIGLO XIX

Actualizado: 30 jun




La polémica del pesimismo en el siglo XIX - segundo número

Ser pesimista no es solo algo aristocrático: no menos que en los salones, también en los callejones se predica el pesimismo.

Wilhelm Windelband


No con la publicación de El mundo como voluntad y representación (1819), sino solo a partir la aparición de Parerga y Paralipómena (1851) y del artículo Iconoclasia en la filosofía alemana (1853) del británico John Oxenford, la filosofía de Arthur Schopenhauer y también su pesimismo comenzaron a recibirse en círculos cada vez más amplios de la sociedad alemana y europea. Desde ese momento y a lo largo de la segunda mitad del siglo xix, la figura de este pensador desplazó a las perennes estrellas del Idealismo alemán tanto en el mundo académico como fuera de él. Sin embargo, esta aclamación de Schopenhauer como «Káiser de la filosofía alemana» –en palabras de Karl Rosenkranz– no se produjo sin resistencia u oposición: junto al progresivo éxito del pensamiento pesimista de Schopenhauer en los distintos círculos cultos de la sociedad alemana, surgió y se endureció una disputa que, eclipsada y ensombrecida en la historiografía por otras como la del materialismo o la del darwinismo, ocupó a un gran número de intelectuales europeos de aquella época. Nos referimos al Pessimismusstreit, a la polémica del pesimismo.

Esta disputa, en la que participaron pensadores de distinto signo filosófico (hegelianos, neokantianos, positivistas, teólogos…), determinó en buena medida tanto el desarrollo del pensamiento pesimista en la así llamada «escuela de Schopenhauer» –término acuñado ya en 1872 por Hans Herring– como también la imagen que ha llegado hasta nuestros días de Schopenhauer y sus herederos.

En este segundo número de Cuadernos de pesimismo se pretende ahondar en esta polémica de carácter polifacético atendiendo, de modo orientativo, a sus dos grandes fases o etapas: la primera, que abarcaría aproximadamente desde 1850 hasta 1869, en la que el representante principal del pesimismo sería Arthur Schopenhauer; y la segunda, en la que Eduard von Hartmann y su Filosofía del inconsciente (1869) ocuparon el centro de las discusiones hasta el estallido de la Gran Guerra.

De acuerdo con esta intención y con la periodización en esas dos grandes etapas propuestas, Cuadernos de pesimismo busca contribuciones originales que:

–Aborden la repercusión política, social y religiosa de la polémica del pesimismo.

–Realicen un análisis de los argumentos de los autores/as que participaron en la polémica del pesimismo.

–Revisen, amplíen o maticen la estructura o periodización clásica de la polémica en las dos fases mencionadas.

–Exploren la repercusión o la expresión específica de la polémica fuera de los límites de los territorios alemanes: en Francia, Reino Unido, Estados Unidos de Norteamérica, España o Italia –máxime cuando en esos países existiera un/a representante del pesimismo en el siglo xix.

–Presenten y traduzcan al español o inglés textos de especial importancia para la disputa: artículos, reseñas, cartas… de los/las participantes en la polémica del pesimismo.



Héctor del Estal Sánchez

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